Las arcas nacionales tienen límite y la paciencia de los mexicanos también.

De nueva cuenta los especuladores se dejaron caer sobre mil 900 millones de dólares más para devorarse 11 mil millones de billetes verdes en tan sólo una semana, o lo que es lo mismo, en siete días devoraron el equivalente a un año de acumulación de las reservas de la Nación.

Para darnos una idea de la magnitud del zarpazo especulativo echemos a volar la imaginación.

Para darnos un quemón, esos 11 mil millones de dólares en reservas internacionales que se acaban de engullir unos cuantos pasados de lanza, equivalen a casi una tercera parte del ingreso petrolero por exportación de crudo mexicano en los primeros ocho meses del presente año.

Si lo anterior no resulta ilustrativo por ejemplos no vamos a parar.

Esos 11 mil millones de dólares equivalen a 75% del presupuesto de la SEP; tres veces mayor con respecto al presupuesto de la Sedesol; seis tantos por arriba del presupuesto de la UNAM, 16 si se compara con el Instituto Politécnico Nacional y más de 11 que el del Conacyt.

Así comenzó el Fobaproa.

Se obvio la magnitud del problema, negando la crisis y otorgando apoyos “coyunturales”, “asignación momentánea de recursos”, “venta marginal de acciones” al capital foráneo hasta redondear el 20 por ciento del PIB y el 90 por ciento del sistema financiero en manos extranjeras.

Guillermo Ortiz fue el operador principal del Fobaproa y lo es ahora con lo que aún no tiene nombre.

Con el mismo cinismo de siempre, a los bancos extranjerizados los vuelven a “descubrir” con las manos hundidas en la masa de la especulación, y junto a ellos a los empresarios que tradicionalmente han gozado de los “apoyos coyunturales” aportados por el erario nacional.

Urge ponerle nombre y apellidos al rostro devastador de la crisis que ahora confrontamos.

Los más recientes anuncios sobre los recortes de personal en grandes empresas y el incremento del desempleo en México y en el mundo son botones de muestra de lo que puede esperarse en las semanas y meses próximos: una contracción del mercado laboral.

¡Que poca… responsabilidad tuvieron en la génesis de la crisis las autoridades financieras y hacendarias!.

Como se ha demostrado en cada crisis cíclica, y hasta en tiempos de normalidad económica, buena parte de las grandes fortunas mexicanas no están basadas en el talento empresarial y productivo, sino en la especulación más agresiva y en la competencia más depredadora.

Agustín Carstens esta obligado a informar qué empresas desestabilizaron el mercado cambiario.

La Cámara de Senadores demandó ayer al secretario de Hacienda, un informe detallado “sobre las empresas nacionales y extranjeras que realizaron operaciones en contra de la estabilidad del mercado cambiario, que costó a la Nación el 11% de las reservas internacionales”.

La peor batalla es la que se da contra los que no tienen nada que perder.

¿Que sucedería si ante la desesperación de no encontrar empleo pese al optimismo del secretario del Trabajo (sucio), Javier Lozano Alarcón, miles de desempleados decidieran dedicarse a actividades ilícitas como la única salida que encontraron al final de su búsqueda de trabajo?.

Se está sirviendo una seductora mesa para que se junte el hambre, literalmente, con las ganas de comer.

Todo indica que hasta el momento, depreciación del peso incluida, apenas hemos visto la punta del iceberg de la crisis, comienzan algunas alzas en las bolsas de valores, si, pero lo sucedido en la economía “virtual”, aún está por reflejarse con toda su fuerza en el ámbito “real”.

Si el vaticinio de los economistas se cumple, en 2009 habrá menos dinero y menos fuentes laborales.

En unos pocos meses, sin haber participado en el “festín financiero”, un campesino no podrá vender su cosecha, un obrero perderá su trabajo porque una construcción se detuvo, un trabajador será liquidado y toda la población verá reducida su capacidad adquisitiva por la inflación.

Entre dramas y dolor, millones de personas pagarán por los ¿errores? de los genios financieros.

La responsabilidad de los gobiernos y de las instituciones económicas mexicanas no se puede restringir a facilitar las condiciones económicas para promover el crecimiento, sino garantizar que en las consecuencias de las decisiones de los financieros no paguen justos por pecadores.

Karl Marx sostenía que el libre capitalismo llevaba en su seno la semilla de su propia destrucción.

Contrario al marxismo, la “mano invisible” de Adam Smith, lejos de equilibrar el ingreso y las oportunidades, barría a los competidores más débiles en el mercado en beneficio de los más poderosos, lo que daba pie a oligopolios y monopolios (contrarios, por definición, a la competencia).

¿Quién lo duda?

En esta ocasión, debemos aceptarlo, no fue la famosa “mano invisible” proclamada por Adam Smith la responsable de esa gran crisis financiera que ha tenido origen en Estados Unidos y en México en particular, sino las ineptas manos “negras” de sus respectivos presidentes.

Es crucial analizar a fondo el futuro económico y social del Estado.

Los gobiernos de los estados de la República tienen ante sí el enorme desafío de empezar a rescatar a la gente porque, más allá de llevar a la práctica dictados éticos y humanitarios de base, están en la necesidad de preservar la estabilidad política, la gobernabilidad y la paz social.

La principal riqueza de un Estado no reside en sus finanzas ni en sus bolsas de valores, sino en su población.

The American dream is over.

La situación financiera y bancaria no sólo de Estados Unidos sino de todo el mundo está en la cuerda floja, y de aquí para adelante, hasta fin de año estaremos presenciando el acelerado deterioro de la economía en México, sin saber a ciencia cierta cuándo tocará fondo.

Lo que sigue en México será una autentica pesadilla.

¿Qué tan “emocionado” se sentirá Felipe Calderón?, toda vez que en otra de sus célebres frases de ocasión, pronunciada a principios del presente año aseguraba: “me emociona un poquito el escenario preocupante de 2008, ante el cual no nos quedaremos de brazos cruzados”.

Es de ser humano el engañarse a si mismo, pero es de tontos perseverar en el error.

Debe ser “emocionante” observar cómo se pierde el escaso empleo generado y se cancela el existente, cómo se reduce a su mínima expresión el crecimiento económico, cómo se debilita el tipo de cambio y cómo en unos días el mercado bursátil mexicano perdió lo ganando en 2008.

Es momento para actuar y levantar barricadas contra la crisis más grande del capitalismo moderno.

De cara a la profunda crisis financiera de Estados Unidos y eventual recesión económica en ese país y en Europa, los analistas financieros, tanto nacionales como extranjeros, coinciden en advertir que “el próximo año la economía mexicana podría registrar tasa cero de crecimiento”.

En México necesitamos prepararnos para lo peor.

La crisis golpeará el consumo; habrá más inflación; el dólar se disparará; muchas empresas, micro y pequeñas, cerrarán; se incrementará el desempleo; las exportaciones caerán; las remesas seguirán cuesta abajo y regresarán de Estados Unidos muchos de nuestros paisanos.

Estamos en la cúspide de una recesión mundial.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Kahn, señaló en Washington que el calentamiento de los mercados financieros “muestra que estamos en la cúspide de una recesión global”, por lo que se requiere de una acción colectiva para enfrentar la crisis.

Este escenario, sin duda, tendrá profundas implicaciones políticas.

El director gerente del FMI Dominique Strauss Kahn, consideró necesario que los gobiernos usen todas las herramientas monetarias, fiscales y financieras, para paliar los efectos de la crisis, precisando que la primera prioridad será restaurar la confianza de los mercados financieros.

Las medidas para enfrentar lo que está fuera del control presidencial no fueron aplicadas a tiempo.

Antes que ofrecer una versión medianamente creíble sobre el por qué de su exasperante lentitud ante el azote económico-financiero que zarandea al país, el presidente Calderón y su inner circle prefiere justificar su imprevisión argumentando ad infinitum que “la crisis viene de afuera”.

Lo que hoy ocurre en México y en el mundo no es cuestión de percepciones.

Los que no somos economistas estamos condenados a explicarnos la crisis a partir de generalidades, pero mucho me temo que gran parte de los especialistas saben menos que el ciudadano medio, pues éste, al menos, lleva un preciso pulso cotidiano de la economía en el bolsillo.

El gobierno de Felipe Calderón tiene la obligación de precisar a qué le llama “contingencia”.

Alarma lo dicho por el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, que recomienda a las familias mexicanas “ahorrar para cualquier contingencia que se vaya a presentar en el futuro”; ante ello, pregunto: ¿Qué quiere decir Werner al utilizar la palabra “contingencia”?

¿No sería momento de pensar en la conformación urgente de un gabinete de crisis?

La manera en que el deterioro económico afectará a los más pobres y a la endeble clase media, mezclada con la crisis en la seguridad pública y la desbordada violencia del narcotráfico, forman un cóctel que probara la viabilidad y la capacidad de los gobernantes para sortear esta etapa.

El actual gabinete presidencial brilla por su descoordinación, por su mediocridad, por su incapacidad y por su pequeñez.

En la actual crisis, cada día que pasa se confirma que ni los dirigentes políticos, ni los empleados económicos ni tampoco la burguesía saben qué hacer, mientras se profundiza el desánimo, la duda y; sobre todo, la certeza de mucha gente de que estamos en manos de incapaces.

Olvidar las enseñanzas de la historia nos ha obligado a repetir los errores de antaño.

Los gobernantes están obligados a actuar con cautela y caminar con pies de plomo, porque el llamado Programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo, llamémoslo PICE, si bien puede paliar los efectos de la bola de nieve que se nos deja caer desde el norte, no es la panacea.

La turbulencia que impacta a los mercados financieros agudiza la crisis que se vive en materia de seguridad.

A estas alturas del partido ya nadie duda que enfrentamos una crisis financiera y también una crisis de seguridad, esto equivale a una tormenta perfecta, podríamos equiparar la situación actual como un huracán nivel cinco, cuyo poder de devastación, como todos lo sabemos, es inmenso.

El escaso grado de confianza con que aún cuentan las autoridades puede perderse en un tris.

Joel Quiñónez Reyna, ex director del Instituto de Criminología en Culiacán dijo que los narcotraficantes no temen a las represalias del Gobierno, precisando que por eso se atreven a ultimar a jefes policíacos y hasta “tomar” las instalaciones de la Policía Municipal de Culiacán.

En el colmo del surrealismo ahora el Ejército Mexicano debe cuidar también a los policías de Culiacán.

Las instalaciones de la Policía Municipal de Culiacán amanecieron con militares apostados en la entrada y salida principal del inmueble, en los patios, haciendo recorridos al interior y colocados en puntos estratégicos para evitar una nueva irrupción de delincuentes a esa dependencia.

Para Ripley…

Conspiración mata ansiedad…

Creer que estamos en control de los hechos es una bien establecida y efectiva ruta para reducir ansiedad y estrés; por el contrario, ser colocado en una posición que no nos permite el control total de determinada situación, activa las conductas dirigidas a rehacer nuestro piso de seguridad.

Lo peor de un malestar es ignorar cuánto pueda durar.

La falta de control de una situación activa la amígdala cerebral y produce respuestas de temor, no sorprende pues que las personas busquen, de forma activa, reestablecer el control cuando lo pierden y supongan encontrar relaciones de causa-efecto en secuencias que no las tienen.

Don Juan Sigfrido, volvió a poner el dedo en la llaga.

El periodista Julio Cesar Beltrán refiere en Rió Doce de esta semana, que el pasado sábado 27 de septiembre el ex gobernador de Sinaloa Juan Millán se volvió a reunir con políticos y empresarios de su confianza en la casa de Raúl Inzunza Dagnino, para reactivar el “Pacto del Burrión”.

“Partiré al PRI en dos, de ser necesario”, afirmo en El Burrión el ex gobernador Millán Lizárraga.

Río Doce publica que “la estructura malovista-millanista ya tiene en Raul Inzunza, el coordinador de la zona norte centro, que tras una protesta clandestina y no declarada ya opera desde las nuevas piezas para sostener a Mario López Valdez (Malova) como el consentido del electorado”.

Lo importante en la vida no es cambiar de collar sino dejar de ser perro.

Raul Espinoza Dagnino, revelo a Río Doce que puede participar por la diputación federal, por el PRI, inicialmente, pero advierte que si no hay cabida en ese partido lo haría con el PAN, y en la reunión también se hablo sobre el posible regreso de Armando Leyson a las filas del PRI.

Aquello de que “los perros se parecen a sus amos” no es una creencia, sino una verdad científica.

Hay un adagio que entre mascotas reza: “todos los amos se parecen a su perro”, el cual me parece absurdo, todo perro sabe que los humanos son iguales, aunque si observamos atentamente, nos daremos cuenta que existen algunos igualados que son más iguales que entre otros.

Insistir, a estas alturas, en que aprecio en general más a los perros que a los hombres es una obviedad.

He dicho alguna vez que si la raza humana desapareciera de la faz de la tierra, ésta ganaría mucho en el cambio; mientras que sin perros sería un lugar más oscuro e insoportable; cuestión de lealtad, supongo, porque hay quien valora unas cosas y hay quien valora otras.

La lealtad incondicional es una de las pocas cosas que no pueden comprarse con retórica ni dinero.

Por lo que hace, pero mas que nada por lo que dice, es inevitable apartar al ex gobernador Juan Millán Lizárraga, de las decisiones políticas que tendrá que tomar el Partido Revolucionario Institucional para definir a los diputados federales en 2009 y a la gubernatura en 2010.

“En política solo triunfa el que pone la vela en donde sopla el aire”

La frase que antecede a este párrafo es del laureado poeta español Antonio Machado y le viene la frase como anillo al dedo a Juan Millán Lizárraga que el sábado 27 de septiembre concentró en El Burrión lo mismo a políticos neopanistas, perredistas y uno que otro priista resentido.

Cuando el Río Doce suena, agua lleva…

“Sin asideros políticos ni padrinos, sin grupo que lo impulse Aarón Irizar, recorre municipios ‘juntando canicas’; pocos sabían, también, que entre él y el actual presidente municipal de Culiacán se fracturó un lazo que presumían sostener, y hasta se habla de un rompimiento”.

¿A qué grupo político pertenece Aarón Irízar? ¿Al de Aguilar, Labastida, Millán…?

“En recorridos de ‘acercamiento’ por todo el estado, el ex alcalde de Culiacán, y quien operara fuertemente para dejarle el cargo a Jesús Vizcarra Calderón, reconoce que se ha reunido con Mario López Valdez (Malova) pero niega haber hecho una alianza con el empresario ferretero”.

¿Hasta dónde llega su “prudencia política”?

“Tras los rumores del resquebrajamiento en su relación con Vizcarra Calderón, lo que para algunos significa un enorme bache en la aspiración vizcarrista al Gobierno estatal, Aarón Irízar López no acepta el término confrontación y lo define él mismo como un acto de prudencia política”.

Si no le alcanzan las canicas para ser candidato priista a gobernador, vale más darlas… al que tenga más.

Aarón Irizar López afirma que hay factores muy medibles para ver qué tan alta es la potencialidad para conquistar los ánimos de las mayorías para llegar a ser gobernador, precisando que quienes no los tengan tienen que hacerse a un lado y dejarle la puerta a quien realmente los tenga.

Los caprichos, amable lector, surgen siempre de la imposición de la voluntad sobre el conocimiento.

Por considerarlo de interés público, volveremos a reproducir parte del texto titulado “¿Un narcogobernador para Sinaloa?” que hace unas semanas escribiese el periodista Roberto Rock en su columna “Expedientes abiertos”, que publican El Universal y otros medios.

Sobre aviso no hay engaño…

“La clase política del estado de Sinaloa, especialmente la de extracción priista, se divide ya entre aquellos leales al gobernador Aguilar, que impulsa a Vizcarra para sucederlo, y aquellos que, como los ex gobernadores Juan Millán y Francisco Labastida, han decidido impedirlo”.

Un extremista se convierte en extremístico desde el primer momento en que se ve asistido por la razón.

Los extremísticos son individuos celosos, tanto que si pudieran cancelarían todas las rendijas que permiten mirar al cielo ¿Quién podría querer enterarse de más, cuando lo que yo sé lo explica todo?, se preguntan, atónitos, antes de dar libre curso a su rabia de viejos cazadores de brujas.

Para los extremísticos, toda discusión es parte de la misma cruzada, perderla es pecado; negociarla, herejía.

Lo ocurrido en Morelia es prueba de que las cosas en México siempre pueden estar peor.

En fecha emblemática, en momento simbólico, en la tierra natal del presidente Felipe Calderón, al tañer de las campanas y el ondear de la Bandera nacional, dos granadas de fragmentación tronaron para sacudir a la estructura política del país y dejar ocho personas muertas.

Hoy sabemos que no hay acto cívico al que podamos asomar la cabeza so riesgo de perderla.

Lo ocurrido en Morelia evidencia que un par de sicarios con granadas pueden acabar con la vida de decenas de personas (las que murieron y las que están gravemente heridas y que tendrán consecuencias permanentes) y con la tranquilidad de una ciudad o de un país entero.

El peligro es real.

Las granadas lanzadas en Morelia no buscaban un objetivo concreto, sino lo que constituye la razón de ser de una acción terrorista: matar a inocentes, imponer el terror entre la población, desestabilizar y amedrentar a la sociedad y, sobre todo, a las autoridades de todo el país.

El atentado terrorista en Morelia, es el posible anuncio de una época sombría.

De todas las plagas bíblicas que han azotado a los mexicanos (sequías, epidemias, guerras civiles, huracanes, magnicidios, inundaciones, etcétera) sólo falta que Felipe Calderón, emulando a George W. Busch, pretexte el combate al narcoterrorismo para fortalecerse a sí mismo.

Los autores intelectuales del atentado terrorista han ido demasiado lejos.

Morelia es ya un parteaguas en la mal llamada guerra contra el narcotráfico, en donde con los decesos de varios civiles inocentes, se abre un capítulo que derrumba el sonsonete presidencial de que la sangría de violencia sólo implicaba a operadores y/o sicarios del narcotráfico.

¿Acaso creen que nos estamos chupando el dedo?

Michoacán, no podemos olvidarlo, fue el fanfarroneado punto de partida de la dizque estrategia federal de estos imb… erbes en el poder (del evidente no poder) la cual devela 21 meses después que es del todo errónea, esta equivocada, es inexacta y, sobre todo, simulada.

Las verdades a medias o mejor aún, el haiga sido como haiga sido, son el sello de la casa presidencial.

El presidente Felipe Calderón cambió de discurso, y dio un vuelco a su lenguaje mesurado, para calificar a los terroristas de Morelia como una bola de “cobardes escondidos en la multitud, asesinos sin escrúpulos, verdaderos traidores, miserables que matan inocentes”.

En el México de hoy, las formas siguen diciendo todo del fondo.

El supuesto giro inexplicable en la estrategia de bandas de narcos ha permitido de inmediato la instalación de formas gubernamentales de violencia declarativa, llenas de adjetivaciones simplistas con las que se busca mostrar enojo sublime, vehemencia penal, silla eléctrica oratoria.

¿Me explico?…

Con las ráfagas retóricas se exterminan las posibilidades analíticas y críticas: todo aquel que no esté decidida, expresa e incondicionalmente con Felipe Calderón, y sus políticas de “guerra contra el narcotráfico” pasa a ser considerado sin mayor trámite como un traidor a la patria.

Hay quienes saben sacar provecho a los temas de coyuntura, principalmente a las tragedias.

Libros documentados y estudios sesudos plantean la posibilidad de que, como en otros momentos de la historia de Estados Unidos, se hubieran fabricado escenarios violentos que permitieran a los presidentes en turno cumplir con agendas o compromisos de altísimo nivel económico.

El miedo y la incertidumbre, debe recordarse, propician exigencias de “mano dura y firme” entre la población.

La tentación de la “mano dura” está presente en muchas voces que claman por la pena de muerte y la suspensión de las garantías individuales, pero esta falsa solución lejos de erradicar las causas de la violencia criminal introduciría nuevos riesgos en la convivencia ordinaria de la gente.

Toda estrategia tiene una lógica perversa que no se puede soslayar.

¿Por qué los mexicanos no habríamos de pensar, ya que nos han vuelto paranoicos, que el aumento de la criminalidad ha sido deliberado como una política de gobierno para justificar la militarización del país y quitarnos nuestros derechos y libertades cada vez más restringidos?

Si la estrategia sugerida es real, la población civil ha adquirido la doble condición de víctima y escudo.

La situación es nueva, siniestramente nueva, pero la solución es la misma de siempre: los gobernantes deben hacerse responsables directos, comprometidos, personales, de la seguridad en el territorio que los votantes les han entregado para gobernar y garantizarles seguridad.

Unidad pide Felipe Calderón a los mexicanos, si, pero unidad en torno a él.

Con excepción de los partidos Acción Nacional (PAN) y Verde Ecologista de México (PVEM), los grupos parlamentarios que integran la Cámara de Diputados demandaron al gobierno de Felipe Calderón que “modifique su estrategia de combate al crimen organizado”.

Las vehementes declaraciones de que “México no se pondrá de rodillas ante los criminales” son patéticas.

Gracias al narcoterrorismo se ha puesto de moda hablar de cerrar filas, de no sacar raja política y de repudiar cualquier asunto que huela a desestabilización, gracias a estos miserables, cualquier crítica contra el sistema será reprimida por los amantes de lo políticamente correcto.

Jesús Malverde esta encabronado.

Es muy posible que Jesús Malverde se haya encabronado y, si en efecto tiene los poderes que se le atribuyen, el santo de los narcotraficantes debe estar preparando unos descabezamientos ejemplares en contra de quienes desde los cárteles en pugna decidieron desprestigiar al gremio.

¿Acaso los narcotraficantes no tienen cosas mejores que hacer que meterse de narcoterroristas?

Si Rafael Caro Quintero, por ejemplo, en vez de ganarse el aprecio de la gente actuando como cacique benefactor en la zona de su influencia, hubiera bombardeado a la base social que le servía de parapeto, tenga usted la seguridad de que la población serrana jamás lo hubiera apoyado.

Estará usted de acuerdo en que un atentado terrorista como el de Morelia, en nada abona a la prosperidad de su ilícito negocio.

Si usted, amable lector, es padre de familia, no debe tomar a la ligera la siguiente información.

La Primera Encuesta Nacional de Exclusión, Tolerancia y Violencia en Escuelas Públicas de Nivel Medio Superior, realizada en 2007, se aplicó a 13 mil 104 estudiantes de 15 a 19 años de edad inscritos en las preparatorias de los subsistemas federales, estatales y autónomos de México.

Poco más de la mitad de los jóvenes mexicanos entre 15 y 19 años practica la discriminación.

54 por ciento de los estudiantes de las preparatorias públicas manifestaron que no les gustaría compartir clases con compañeros enfermos de sida, mientras que 52.8 por ciento desaprobaron convivir con alumnos homosexuales, y 51.1 por ciento con discapacitados.

¿Esta su hijo en esta situación?

Los resultados fueron dados a conocer el año pasado por el subsecretario de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública federal, Miguel Székely, quien subrayó que es en el bachillerato en donde los niveles de intolerancia a la diversidad “son altos”.

Cinco de cada 10 hombres y más de dos de cada 10 mujeres admitieron haber abusado de sus compañeros.

Poco más del 16 por ciento de los estudiantes encuestados declaró que la violencia forma parte de la naturaleza humana, el 16 por ciento justifica la agresión cuando sucede un robo, y el 13 por ciento afirma que los hombres les pegan a las mujeres por instinto.

Cuatro de cada 10 jóvenes aceptan que han sido indiferentes de las agresiones hacia a sus pares.

El 39.3 por ciento de los hombres y el 18.5 por ciento, de las mujeres afirman que han puesto apodos ofensivos a sus condiscípulos; el 36.5 y 35.3 por ciento han rechazado a sus compañeros, mientras que 22.5 y 31.3 por ciento aceptan que hablan mal de otros alumnos.

¿Qué papel juegan los padres en todo esto?

El 58.6 por ciento de los jóvenes encuestados afirma que sus padres les prestan atención cuando les hablan, 49.9 por ciento cuentan sus problemas a sus padres, 47.8 por ciento les hablan de lo que piensan sin sentirse mal, 45.5 por ciento demuestran afecto con facilidad.

El 61.8 por ciento de los jóvenes encuestados dice no llevarse bien con sus progenitores,

El 56.9 por ciento se han sentido muy criticado en su casa, a 58.5 por ciento les es difícil hacer amigos, 62.9 por ciento se asustan con facilidad, 65.6 por ciento se ponen nerviosos cuando los mayores les dicen algo y el 84.9 por ciento se ponen nerviosos por “muchas cosas”.

Los niveles de intolerancia en los hogares son mayores de lo que podríamos suponer.

La situación familiar en la que se desarrollan gran parte de los alumnos de bachillerato es de violencia, ya que más de 7 mil adolescentes (54 por ciento) dice haber recibido insultos por un familiar alguna vez, e incluso han sido amenazados de muerte con arma blanca o de fuego.

En el apartado relaciones familiares, los alumnos marcaron más de una opción de agresión familiar.

A 37 por ciento de los encuestados (cuatro mil 848 estudiantes) les han pegado con un cinturón, lazo o cable; el 34 por ciento ha sufrido jalones de brazo o pelo; el 33 por ciento ha recibido amenazas o golpes y el 3 por ciento dice haber sido amenazado de muerte con un arma de fuego.

El 32 por ciento de los jóvenes ha sido abofeteado por sus padres o familiares cercanos.

El entorno en el hogar también es hostil entre los progenitores pues los adolescentes afirman que presencian las discusiones, en donde el padre le grita a la madre (47 por ciento), le insulta (31 por ciento), la empuja (10 por ciento) o la tira y la golpea con objetos (8 por ciento).

Ojo, mucho ojo…

La encuesta es una muestra representativa a escala nacional, con 13 mil 104 entrevistados, el levantamiento lo realizó el Instituto Nacional de Salud Pública, en el que se incluyeron 12 apartados que la Subsecretaría de Educación Media Superior ha dado a conocer en los últimos meses.

42.6% de las mujeres y 28.7 % de los hombres dijo tener la sensación de que “no vale la pena vivir”

El problema se recrudece en el estado de ánimo de los estudiantes, ya que 11.9 % de las mujeres y 5 % de los hombres, aseguró haberse hecho daño con el fin de quitarse la vida; y el 16.8 y 8.5 %, respectivamente, dijo haber estado “a punto de intentar quitarse la vida”.

El primer motivo en los jóvenes para pensar en el suicidio es “por problemas familiares”.

Como padres, algo no hicimos o lo hicimos mal porque los adolescentes de nuestro país tienen altos niveles de intolerancia a la diversidad, ejercen violencia contra sus compañeros y compañeras de clase, viven con miedo, con estrés, y sienten rechazo y depresión.

Llego la hora de prender los focos rojos.

El estudio realizado a estudiantes entre 15 y 19 años apunta que la relación con sus madres y padres va de nula a desastrosa si tomamos en consideración que la mitad de los jóvenes no cuenta en casa sus problemas y cuatro de diez jóvenes nunca les cree a sus madres y padres.

Tomemos al toro por los cuernos.

Seis de cada diez estudiantes aseguran que cerca de su escuela hay pandillas, cuatro de cada diez jóvenes han observado que sus compañeros llevan armas, y tres de cada diez alumnos afirman que por su escuela se vende droga y seis de diez señalan que es muy fácil conseguirla

La mayoría de los jóvenes afirman que consiguen la droga en la calle pero 14 % dijo que la obtenía en casa.

Insisto, algo hicimos mal o no hicimos, empezando en nuestra propia casa, en la escuela, en el gobierno, en los partidos políticos, en las organizaciones empresariales, en los organismos no gubernamentales, en la comunidad, en los templos, en los medios de comunicación masiva.

En medio de este entorno familiar, comunitario, social, no es difícil entender porque estamos como estamos.

Crisis ignorada, organización fracasada, dice un axioma de la comunicación pública.

Cada semana se producen en México escándalos que en cualquier lugar del mundo se identificaría de inmediato con el estallido de una crisis que exigiría una estrategia comunicativa de manejo de crisis, control de daños, satisfacción a la ciudadanía y restauración de imagen

La crisis de comunicación institucional crece en paralelo a la crisis de seguridad pública.

Cuando los gobiernos se ven atrapados en una crisis, suelen generar como parte de sus estrategias de comunicación, las denominadas “cortinas de humo” que, no son otra cosa, que mensajes y acciones encaminadas a desviar la atención de la gente de los temas importantes.

El concurso para comunicar la declaración más imbécil se está poniendo de pelos.

Personal administrativo de la AFI declaró que Facundo Rosas, subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de la SSP federal, invitó a trabajar a Lorena González Hernández, acusada de organizar el retén para secuestrar al joven Fernando Martí, a la Policía Federal Preventiva.

Habiendo llegado hasta este punto, vale la pena que vayamos al fondo del asunto.

En base a la información publicada en los medios, ahora todos sabemos que “La Flor” es una organización criminal que desde el año 2003 secuestraba a esposas de empresarios destacados y que a últimas fechas inició con su mismo modus operandi el secuestro de sus hijos.

¿Por qué no se desmanteló a la banda de La Flor desde que se conocieron sus puntos finos de operación?

Invito al amable lector a entrar al túnel del tiempo (on the special twilight zone), cuando Genaro García Luna fungía como titular de la AFI; Luís Cárdenas Palomino, era el director general de Investigación Policial y “Don Facundo” Rosas, el flamante director general de Análisis Táctico.

Hay de bandas a bandas; la de La Flor, la del spot, la de El Recodo y claro, la banda… presidencial.

Luís Cárdenas Palomino podría explicar el rol que jugó Lorena González cuando fue su jefa de Departamento, convirtiéndose rápidamente en gente de su confianza y, pay attention, para ascender a Subdirectora tomó el lugar que le dejó estratégicamente Omar Ramírez Aguilar.

¿Quién tiene las “manos limpias”?

Luís Cárdenas Palomino tiene datos muy interesantes que podría comenzar por compartir; Facundo Rosas insulto la inteligencia del respetable cuando negó que Lorena González pertenecía a la AFI y Genaro García Luna se pasó de lanza con sus simulaciones y declaraciones.

Muchos nomás esperan el banderazo de salida para linchar a estos oscuros ojetes del secuestro.

Genaro García Luna y Facundo Rosas no encuentran la salida de emergencia (or the fucking panic switch) a la bolita secuestradora que ya desencadenó una crisis en la SSP federal y se aventaron el tiro de “reservarse” y borrar de su página Internet los nombres de sus funcionarios.

Purgar a las corporaciones policíacas es el reto.

Juan Camilo Mouriño y Genaro García Luna, señalaron que las corporaciones policiales del país están infiltradas por la delincuencia, y confiaron en que el nuevo esquema, el cual incluye controles de confianza a todos los policías, logre depurar al sistema de seguridad y procuración de justicia.

Así lo señaló el titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna.

“Respecto a que hay delincuentes infiltrados en las policías, pues sin duda. Una apuesta del crimen organizado ha sido infiltrar a las policías. Hemos encontrado referencias importantes donde ellos intentan en todo momento cooptar, corromper o inclusive intimidar a los policías”.

“Todas las policías están infiltradas por la delincuencia”

Juan Camilo Mouriño, señaló que existe un diagnóstico que refleja que las corporaciones policiales están penetradas y que, por tanto, se tiene que someter a controles de confianza a los policías y dar señales que el Estado no será permisivo con que se vinculen con la criminalidad.

Vaya novedad…

El fuego amigo entre la PGR y la SSP federal ha cobrado una intensidad digna de condecoraciones para los estrategas del procurador Eduardo Medina Mora. ¿Por dónde llegó la artillería contra Genaro García Luna? Por el caso de la agente federal Lorena González Hernández.

Alguien en Los Pinos quiere llevar a la hoguera a Genaro García Luna.

La coordinadora de Estrategia y Mensaje Gubernamental de la Presidencia de la República, Alejandra Sota, se ha empeñado en poner en lo más alto de la agenda el tema de la (in) seguridad y no ha podido generar un mensaje, en otros temas, a favor del presidente Felipe Calderón.

Todavía sobreviven enclaves del mal que deben ser extirpados.

El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, admitió que Lorena González era miembro activo de la AFI hasta el día de su captura, “pero que no tenía vínculos de ningún tipo con mandos de la secretaría”, cualquiera que sea el atenuante de responsabilidad que ello signifique.

La situación del Estado es grave.

En los análisis políticos se usa el concepto estados fallidos, o estados en proceso de desestructuración, para definir a aquellas entidades que han perdido su cohesión o fortaleza, sus funciones articuladoras, distributivas y ordenadoras, responsabilidades del Estado.

Cada día cobra más fuerza la percepción de que vivimos en un Estado fallido o fracasado.

Ricardo Alemán, en su columna Itinerario Político que publica El Universal, refiere: “Cuando la verdad mediática suplanta a la verdad a secas, y cuando el juicio mediático sustituye al juicio legal, lo menos que podemos lamentar es el fracaso de política y políticos; del Estado mismo”.

La sociedad no percibe que los tres niveles de Gobierno estén cumpliendo sus responsabilidades.

Sabedores de que la economía se complicará y de que la inflación creciente y el estancamiento cerrarán este año y marcarán el próximo año electoral, los genios de Los Pinos le recomendaron al presidente Felipe Calderón apostar a la seguridad, rescatar los votos que ha perdido el PAN.

El hilo, como siempre, tendrá que reventarse por lo más delgado.

Si el tema de la violencia esta tan de moda, ¿por qué no se habla de la que existe en la escuela y en el hogar?

La niña o niño que es víctima o testigo de violencia familiar asiste a la escuela con una mochila de penas que le urge hacer más liviana, muchas veces esto lo intenta pasando del lugar de víctima al de victimario y otras veces se aísla de los demás porque el entorno le genera desconfianza.

La violencia escolar tiene muchos rostros y uno de ellos puede ser el de nuestros hijos.

La violencia escolar es uno de los temas más difíciles que se plantea diariamente en las aulas del mundo contemporáneo, aunque si bien es cierto que en los últimos años su magnitud parece haber aumentado, este hecho no se trata de una novedad en sentido estricto de la palabra.

Ojo, mucho ojo…

En toda situación de violencia escolar podemos visualizar tres ejes desde los cuales ingresar al análisis y a la búsqueda de causas, estos ejes son: las relaciones del niño con su grupo familiar, las relaciones interpersonales y las relaciones escolares propiamente dichas.

A pesar de las evidencias, la violencia escolar es un tema poco atendido por docentes y padres de familia.

La violencia escolar puede darse en diferentes formas, directas o encubiertas, tales como: molestar, amenazar, golpear, atormentar, perseguir a una víctima, o bien, provocando el aislamiento social intencional, la exclusión del grupo mediante la aplicación de la Ley del Hielo, etc.

De lo que no se habla no existe y lo que no existe no se atiende.

El fenómeno de la violencia escolar hay que entenderlo también en su relación con la cultura de la postmodernidad, este también es un mal de la época, manifestándose con mayor frecuencia debido a la indulgencia y abandono afectivo en el que viven muchos de los niños en el hogar.

La incongruencia, la negligencia, la falta de escucha y el silencio son promotores de la violencia escolar.

Un instrumento fundamental y extraordinariamente efectivo del que disponen los padres para prevenir el maltrato entre escolares es el diálogo: hablar sin prejuicios con nuestros hijos e hijas sobre la vida en el colegio o instituto les dará confianza para contarnos lo que les sucede en clases.

Ya es tiempo de aceptar que la violencia no solo esta en las aulas, sino también en el hogar.

Siempre es triste y doloroso arrastrar la vida cuando no se recibió amor, sobre todo de los padres durante la niñez, todo el que ha estudiado siquiera un poco al ser humano, le va a decir que los cinco primeros años de la vida dejan una marca imborrable para toda la vida, para bien o para mal.

Privar a un niño de amor es como privar de fertilizante a un árbol que empieza a crecer.

¿Ha pensado el amable lector en el daño que hace a sus hijos, posiblemente muchas veces sin darse cuenta, cuando en lugar de relacionarse con sus hijos pequeños están preocupados del trabajo o con la limpieza en forma obsesiva y perfeccionista la casa?

Es mucho lo que se puede hacer desde el hogar para frenar el drama diario de muchos niños.

Es evidente que los adultos no estamos enseñando a nuestros niños a resolver sus conflictos pacíficamente, la violencia que entra en los salones de clases generalmente tiene sus raíces en las casas, es cosa de ver las escalofriantes cifras en materia de violencia intrafamiliar.

La violencia intrafamiliar es mucho más común de lo que muchos suponen.

La violencia intrafamiliar es toda conducta que por acción u omisión cometa algún miembro de la familia contra otro abusando de su relación de poder y que perjudique su bienestar, su integridad física o psicológica, su libertad y su derecho a un pleno desarrollo.

En nombre del amor y de la disciplina, se cometen las más atroces agresiones dentro de las familias

Para muchas personas las vivencias familiares no suelen ser como en tantos cuentos y novelas color de rosa en donde se dice que en el hogar todo es amor, cuidado y protección, por el contrario, el hogar para ellas y ellos es un espacio de terror y riesgo permanente a su integridad.

La violencia dentro de las familias toma muchas formas y es universal.

La violencia intrafamiliar se dirige contra el cuerpo de las personas del grupo familiar percibidos como más débiles y dependientes, pero ese cuerpo no es sólo físico, es un cuerpo psíquico y social, que se convierte en el ser de las personas dañadolas en su integridad, su imagen y su valor.

Los niños maltratados corren el riesgo de convertirse en adultos violentos

Advierten los especialistas que cada niño que ha sido víctima de agresiones intrafamiliares, tanto físicas como psicológicas, tiene altas posibilidades de reproducirlas a lo largo de su vida dando las primeras muestras de ello en la adolescencia y las malas consecuencias en la edad adulta.

Para el desarrollo de patrones violentos influyen las condiciones en las cuales se desarrolla el menor.

Según cifras de instituciones como el DIF u otras relacionadas con la impartición de justicia, la mayoría de las víctimas de violencia intrafamiliar son menores, esta situación, de suyo grave, es el inicio de un círculo interminable de violencia familiar y social.

La principal respuesta a la violencia escolar esta en el ejemplo y enseñanzas de los padres.

Aída Valero catedrática de la UNAM, especialista en violencia social, advierte que entre 7 y 8 de cada 10 niños maltratados verán en los golpes y las agresiones de las cuales han sido testigos u objeto en sus hogares, serán un modelo “normal” de relacionarse con los demás.

De los padres depende que sus hijos sean personas de bien o que se conviertan en delincuentes.

¿Por qué se fue Campa?

Nada mejor que la incongruencia, la ineptitud y el colosal cinismo con que opera el achispado inner circle de Los Pinos, junto a su lisiado comandante explican con precisión la salida de Roberto Campa de la Secretaría Ejecutiva del célebre Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La indefinición es, por definición, el medio ambiente natural de los políticos.

La inseguridad pública no se solucionara con reuniones palaciegas o marchas iluminadoras, porque al final de cuentas hay quien, con sus alianzas, quiere controlar todo el sistema de inteligencia del país, sembrando, además, confusión con mensajes “manteleros” en contra del Ejército.

Si el Ejecutivo no sabe en qué trinchera se encuentra cada quien, todo está perdido, incluyéndolo a él.

Vale preguntar si el crimen organizado en su conjunto es un adversario real del gobierno o éste se puso de acuerdo con una parte del enemigo para garantizarle libertad de operar mientras se generan condiciones de terror social que permiten reforzar los controles sobre la población.

La sociedad no puede seguir recibiendo puestas en escena para reciclar promesas no cumplidas.

La inseguridad pública es ya un ineludible problema de Seguridad Nacional y de gobernabilidad que no puede seguir recibiendo como respuesta una andanada de reuniones palaciegas, discursos, spots y puestas en escena para tratar de ocultar cual es el fondo del problema.

¡Ah, la condición humana!

Por más que el presidente Felipe Calderón tome a la ligera las voces de quienes llaman a su derrocamiento y a un rompimiento constitucional, aunadas incluso a las que llaman “atentado” al accidente biciletero, el tema encierra algo más que la calentura discursiva de unos pocos.

La gente se preocupa por su seguridad y su economía, quiere estabilidad y premiará a quien se la garantice.

Ante el inequívoco señalamiento que se hace en las narcomantas que simultáneamente aparecieron en media docena de estados de la Republica, en el sentido de que el gobierno es juez y parte en la guerra por los mercados de la droga, el silencio ha sido la única reacción oficial.

Siento decirlo, pero quien ha sido reprobado, no puede garantizar ni siquiera su propia seguridad.

El Consejo de Estudios Estratégicos para la Sustentabilidad y la Evaluación Pública, realizó la encuesta de “evaluación de percepción ciudadana del gabinete de gobierno del Estado de Sinaloa”, en donde los titulares de Seguridad Pública y la Procuraduría de justicia fueron “tronados”.

Digámoslo con palabras del doctor Jesús Héctor Muñoz Escobar:

“Tomando en cuenta la evaluación que se llevó a cabo de las secretarías de Gobierno del Estado en función de las que tienen menos resultados, un alto porcentaje de la muestra, 45.25 %, reprueba a la SSP estatal y 19 % de los consultados, desaprobaron a la Procuraduría de Justicia”,

Se percibe a la PGJ como parcial y deficiente, con un enorme contenido de corrupción y simulación”.

A unos días de que el procurador Luís Antonio Cárdenas Fonseca, evadió el reto lanzado por Alejandro Martí, quien exhortó a los funcionarios que no puedan contra la inseguridad a renunciar, el estudio de opinión pública arroja que los ciudadanos le pusieron una calificación de 5.8.

¿En manos de quien estamos?

Según la encuesta levantada por el Consejo de Estudios Estratégicos para la Sustentabilidad y la Evaluación Pública, en la que entrevistaron a 400 ciudadanos de 107 colonias de Culiacán, la secretaria de Seguridad Pública Josefina García Ruiz, resultó tronada, con 5.4.

Como el celebre Gabriel García Márquez, yo también sufro como perro cuando leo la prensa.

El doctor Muñoz Escobar dijo que la finalidad del estudio de opinión pública nace de la necesidad de información en cuanto al estado de ánimo que refleja la ciudadanía, de cómo percibe a las secretarías de Gobierno del Estado de Sinaloa y el desempeño de los secretarios de despacho.

¡Dios nos coja confesados!

La Evaluación de percepción ciudadana recientemente realizada por Consejo de Estudios Estratégicos para la Sustentabilidad y la Evaluación Pública, le da al Gabinete estatal un 6.6 % de aprobación en donde se destaca que la Secretaría de Gobierno del Estado tiene menos resultados.

Las mejores cartas del gobernador Jesús Aguilar Padilla, apenas de “panzazo” pasaron.

Florentino Castro López, secretario de Educación Pública obtuvo 6.3; Pablo Moreno Cota, de Desarrollo Social 6.4; Abraham Velázquez, de Comunicaciones y Obras Públicas 6.5; Antonio “El Güero” Salgado, de Turismo 6.5 y José Ignacio de Nicolás, de Desarrollo Económico 6.6.

De esta lista van a salir algunos de los próximos diputados federales por Sinaloa.

Jorge Kondo, el flamante secretario de Agricultura y Ganadería obtuvo una calificación de 7; el flemático Óscar Lara Aréchiga, de Administración y Finanzas 7.1; el doctor Héctor Ponce, de Salud 7.7 y el siempre bien recordado Miguel Ángel García, de la Contraloría con un 7.6.

El “diagnóstico” está hecho y es lapidario.

Por triste y lamentable; desalentador y alarmante que sea, las conclusiones del estudio de opinión que recientemente presentó el doctor Muñoz Escobar, no proviene de los opositores sino del ex presidente municipal de Culiacán, Aarón Irízar López que también preside la firma de consultoría JH Muñoz-Irízar & McBride.

Ni modo, con esos bueyes hay que arar.

En medio de la versión de diferencias internas en el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), que supuestamente obligó a la renuncia de Roberto Campa Cifrián, estará la tarde de este jueves en Culiacán el procurador general de Justicia, Eduardo Medina Mora.

El juego de las simulaciones esta por terminar.

Como parte del anecdotario de barbaridades Genaro García Luna, en su comparecencia ante la Comisión de Seguridad Pública en San Lázaro regaló la joya de que la idea de las diferencias entre él y Eduardo Medina Mora responden (sic) a una estrategia de aparentar un vacío.

Ya le pusieron el cascabel al gato.

Según el divertido diccionario de sinónimos, el tesorito inservible de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, admite que “hay discrepancias, desacuerdos, contrastes, contradicciones, oposiciones e incompatibilidades entre los dos titulares de la PGR y de la SSP federal”.

The shit is hiting the fan…

La imagen del Presidente de la República con un brazo fracturado es el logotipo que identifica plenamente el estado que guarda la Nación.

Para efectos prácticos, ha terminado el primer tercio del gobierno de Felipe Calderón, y más allá del spot seriado en cadena nacional con el que fue sustituido el tradicional Informe de gobierno, en los primeros dos años de gestión son muchos los fracasos y pocos, muy pocos, los aciertos.

Eso es lo que ocurre por no traer rueditas laterales para ayudarse en la pedaleada de su bicicleta.

Se han corrido rumores incomprensibles sobre proyectos inciertos para derrocar a Felipe Calderón; sin embargo, habría que preguntarse como lo menciona Don Carlos Ferreyra, director de Milenio Semanal: “¿Quién en su sano juicio intentaría tirar a Felipe Calderón si el solito se cae?”.

Lo que sí preocupa es que surja toda índole de mal pensadas explicaciones para el bycicle affaire.

Hay quien dice que el presidente Felipe Calderón se tropezó con una cáscara de Bacardí, otros que le pasó lo que al perico y alguien más que todo ocurrió en una reunión privada con la maestra Elba Esther Gordillo, donde ella se pasó de lanza con la terapia de “manita de puerco”.

Hay quienes afirman que lo de la caída de la bicicleta estuvo más arreglado que las peleas de Jorgito Kahwagi.

Como están las cosas en el país, me parece que fue un buen momento para que los estrategas de imagen del presidente Felipe Calderón para generar con el accidente bicicletero cierta simpatía entre los sospechosistas que no saben valorar en su real dimensión al Señor de Los Pinos.

Más allá de la caída… de la bicicleta el mayor tropiezo de Felipe Calderón se percibe en el tema de la seguridad.

El presidente Felipe Calderón que arrancó su sexenio declarando la guerra al crimen organizado no ofrece menos sangre a una sociedad que lo ha respaldado y ya no está dispuesta a esperar: se le reconocen las buenas intenciones, pero si aprendió algo de Fox, ésas no bastan.

¿Analizamos?

Los informes que recibió el presidente Felipe Calderón de parte de la inteligencia militar aconsejaban un potente despliegue para mostrar la decisión y la fuerza del Estado frente a ese conflicto pero no pudieron “desdoblarse” los operativos militares en acciones policíacas locales.

Resultó acertado el diagnóstico militar sobre el tamaño y la profundidad del problema de la inseguridad.

Después de la marcha del sábado pasado que se registro en varias ciudades de la República, el balón de la seguridad vuelve a estar donde siempre ha estado: en la cancha de las autoridades, que tienen recursos, facultades y obligación constitucional de cumplir y hacer cumplir la ley.

Es momento de hacer el recuento de la impunidad como el tendón de Aquiles de nuestra vida pública.

De acuerdo con estadísticas confiables, hace cuatro años se castigaban seis de cada 100 delitos, hoy tan sólo cuatro; en 2004 se ejecutaron dos mil personas al año, hoy dos mil en cuatro meses y antes se secuestraba por millones de pesos y hoy por unos cuantos miles.

Contrario a lo que muchos servidores públicos suponen, la ineficacia y la incompetencia son medibles.

Antes México era el tercer país con más secuestros en América Latina, hoy es el primero; antes había 250 mil efectivos de cuerpos de seguridad en los tres niveles de gobierno, hoy rebasan los 500 mil y antes las empresas destinaban 3% de sus ingresos a la seguridad, hoy el 10%.

O acaban con la impunidad, o esta, combinada con la incertidumbre económica acabará con las autoridades

Antes se destinaban 3 mil millones de pesos a la seguridad pública federal, hoy son casi seis mil; antes la violencia extrema de los delincuentes contra las víctimas era la excepción, hoy es la regla y antes los sicarios al servicio de los cárteles no rebasaban 500 matones, hoy son tres mil.

Sobre aviso no hay engaño…

Conocedor de que el río revuelto es el momento para obtener ganancias, uno de los carteles del narcotráfico que ha impuesto el terror pide al gobierno federal equidad y transparencia en el negocio de las drogas y lo desafía con una campaña de trapo y tinta en la que las responsabiliza de la violencia.

Las señales avisan que de continuar esta peligrosa ruta, algo grande está por pasar por estos lares.

En varias ciudades del país se han colgado cartelones y mantas en edificios, puentes, calles y carreteras para denunciar el contubernio de autoridades y delincuentes, con fotos del presidente Calderón y nombres de generales, policías y políticos a quienes se acusa de complicidad.

Urge hacer ajustes al gabinete de seguridad.

Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, coincidieron en señalar que el gobierno federal ha fallado en materia de seguridad, por lo que los primeros funcionarios que habrán de comparecer ante los legisladores serán el secretario de Seguridad Pública federal y el titular de la PGR.

Muchos en su gabinete lo están dejando solo y no lo están acompañando en un momento tan difícil.

Tanto Manlio Fabio Beltrones como Emilio Gamboa coincidieron en afirmar que Felipe Calderón debe hacer una reflexión sobre el funcionamiento de su gabinete para ubicar a quienes no estén cumpliendo con su trabajo y a partir de ello tomar las soluciones que correspondan para la solución del problema.

En el tema del combate a la inseguridad parecemos estar en el peor de los mundos posible.

En el pasado, sacar al Ejército de los cuarteles e involucrarlo en el combate al narcotráfico se podía leer como la manera de reconocer la debilidad estructural de los cuerpos policíacos, pero hoy, ni con el Ejército ni con la Armada de México ha sido posible frenar la inseguridad y la violencia.

Ni hablar…

El gobernador Jesús Aguilar Padilla admitió que él, junto con sus homólogos de todo el país, los alcaldes y el presidente Felipe Calderón, están reprobados en la asignatura de seguridad pública precisando que los resultados que se tienen dejan mucho qué desear.

En materia de seguridad, estamos todos reprobados.

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